Debo de iniciar este relato informando sobre las condiciones del inmueble y lo que provocaron el momento CFNM.
Antes de realizar modificaciones al terreno adjunto de la casa de mi suegra, había una puerta que conectaba a dicho terreno. Esta puerta no tenía seguro y servía de paso para que entrara la familia de mi cuñado. Al día de hoy, vivo en casa de mi suegra mientras concluyo la construcción de mi casa.
Continuando con el post anterior, después de los baños de hierbas donde mi suegra me veía desnudo, decidí pedirle su autorización para andar sin ropa tomando baños de sol. Desde ese momento y a la fecha, puedo andar desnudo sin que existan restricciones o rechazos. Digamos que todos los fines de semana practico CFNM.
Al saber que la puerta no cerraba bien y que yo andaba desnudo en la casa, visité un día a la esposa de mi cuñado y le comenté lo que hacía. Y le pedía de favor que advirtiera a los sobrinos para no causarles una molestia o que si ella necesitaba entrar a la casa que avisara tocando antes de entrar.
Así comienza esta historia…
Era domingo y hacía calor. Un día antes, había asistido al trabajo y no tenía ganas de salir. Deseaba desnudarme y acostarme para descansar. Visité a la esposa de mi cuñado para comentarle como siempre, que aprovecharía el clima para tomar el sol y le pedía que avisaran antes de entrar para cubrirme y no molestarlos. Ella dijo que sí.
Al regresar, mi esposa salió junto con mi suegra a la tienda y no regresarían en un par de horas. Eso me puso feliz, así que me desnudé inmediatamente. Durante varios minutos anduve desnudo.
Me encontraba dentro de la casa y al sentir un poco de frío en el interior, me puse una camiseta y un bóxer y anduve arreglando un poco la casa. Cuando de repente, escuche la voz de la esposa de mi cuñado que me hablaba. Me asusté y rápidamente giré para verla.
Es una mujer joven, 10 años menor que yo, aunque no es muy hermosa tiene cuerpo y senos grandes. Piel blanca y cabello castaño claro. Traía el cabello recogido y todavía húmedo, se había puesto unos jeans y llevaba una camiseta muy escotada que dejaba ver su sostén y gran parte de su busto.
Se disculpó explicando que no escuchaba ruidos en la casa, tocó la puerta y pensó que no había nadie en la casa. Mentira. Ni tocó la puerta y claro que había alguien en la casa (acaso no vio el auto al entrar). Sin molestarme, le reclamé por qué no había tocado la puerta, ya que le había dicho que estaría desnudo, que era una suerte que estuviera en ropa interior. Ella se disculpó y me dijo que ya se retiraba para que me desnudara a gusto. Y se fue.
Por un momento, me dio mucho coraje que no me hubiera visto desnudo, pero por otro lado pensé que era lo correcto.
Concluí con mis labores y ya estaba listo para desnudarme en el patio de la casa. Por fin podía descansar y asolearme.
Estaba en la cocina de la casa preparando un poco de agua de sabor, cuando me di cuenta que otra vez había entrado a la casa sin tocar. Estaba convencido que ella lo estaba haciendo a propósito porque quería verme desnudo. Así que no podía desaprovechar esa ocasión. Me desnudé dentro de la cocina dejando la ropa sobre la mesa y salí a encontrarme con ella.
Ella se puso roja. Y con nerviosismo me pedía que le permitiera hablar por teléfono. Traté de ser natural y la acompañé para que usara el teléfono. Mientras marcaba no dejaba de verme. Yo tampoco le quitaba la vista. Ella hizo un gesto solicitándome una pluma. Rápidamente tomé una libreta y una pluma y me acerqué a ella. Ella se sentó en el sillón y comenzó a escribir. Su rostro quedó cerca de mi miembro y no le quitaba la vista. Al iniciar una erección, decidí salir y dejarla sola.
Yo estaba en el patio cuando ella salió. Lo primero que dijo fue que tenía un buen cuerpo y que le habían gustado mis nalgas. Eso me calentó. Me agradeció que le hubiera prestado el teléfono. Y me solicitó condimentos para preparar la comida. Le dije que sí y nos dirigimos a la cocina. Ella entró primero y comenzó a reírse porque había dejado el bóxer sobre la mesa y mi agua de sabor a medio terminar.
Ella tomó el bóxer y comenzó a revisarlo y jugar con él. Como si fuera la primera vez que tenía uno en sus manos. Eso me daba pena, pero a la vez me excitaba. Pensé que si ella había buscado ese momento, lo estaba disfrutando. Así que decidí liberarme y disfrutarlo igual. Mientras buscaba los condimentos ella me preguntaba porque me gustaba andar desnudo. Dejé que mi cuerpo se relajara y tuve una gran erección. Al girar para darle los condimentos, ella pudo admirar mi erección, se sonrojó y me dijo que la tenía muy grande.
Ella se puso de pie y se despidió.
Me disculpé por que había tenido la erección. Le dije que para mí era tan natural estar desnudo como tener una erección. Me pidió que la acompañara a la puerta y en el camino me preguntó qué fue lo que me provocó la erección. Le contesté que fue el momento, su ropa y sus senos, porque la camiseta que llevaba dejaban poco a la imaginación. Ella sonrío y nos despedimos.
No daba crédito a lo que había vivido. Me sentí contento, porque podía andar desnudo frente a ella sin problemas. Comencé a tocarme recordando esos momentos cuando llamaban en la puerta que da al terreno.
Todavía con una gran erección abrí la puerta y era ella.
Tenía el rostro rojo, su respiración muy acelerada y titubeando entro a la casa. Vio mi miembro y comenzó a tocarme, mirándome a los ojos me dio las gracias por ese momento. No llevaba sostén, así que pude admirar sus pezones. Estaba excitada porque sus pezones estaban duros. Me soltó y se retiró.
